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jueves, 9 de septiembre de 2010

"El último día de mar " por Jose Manuel Agut García


Hoy fué su último día junto a la orilla del mar, le encantaba sentarse y ver como las olas hacían cosquillas en sus pies, su sonrisa era grande, pura y sincera. Nunca fingió, siempre fué transparente, eso es lo que más gustaba a la gente que tenía a su alrededor, cualquier cosa por diminuta que fuese siempre era motivo para regalar una sonrisa y contagiaba, siempre contagiaba. El misterio de esa sencillez y hermosura sólo se podía explicar de una manera: Su alma quedó intacta, en su corazón se quedó todo el amor que le brindó su madre y jamás lo dejó escapar, sencillamente por que no entendía muchas cosas que nos preocupan al resto.

Hoy Mar estaba un poco triste, sabía que hoy iba a ser su último día cerca del mar, junto a él pasó muchos días y siempre se ponía muy triste cuando se marchaba, su madre siempre estaba a su lado, siempre cogida de su mano daban largos paseos por la orillita… cuando se cansaban, se sentaban y Mar chapoteba con sus manos y pies, era tremendamente feliz y daba fuertes abrazos a su madre, pero hoy era su último día y su abrazo era todavía más fuerte, mas intenso…

Mar, se sentaba a esperar un deseo, su mirada lo decía todo sin hablar, deseaba que todo se quedase como está, por que todo siguiera allí cuando ella no estuviese, cerraba sus ojos y levantaba sus brazos casi siempre con las palmas abiertas para sentir el viento entre sus dedos, como una caricia, como una bruma que seguía alimentando su paz.

Su madre, siempre la observaba con atención y se le escapaba alguna lágrima al recordar, lo dura que fué la infancia de Mar, como tuvo que sacarla adelante con todo su amor y sacrificio, simplemente por ser una niña un poco diferente, una niña con síndrome de down. Sus lágrimas se convertían en rabia, cuando pensaba en el hombre que tuvo a su lado, en la persona que tanto decía amarla y que con la llegada de Mar, se dió cuenta que su corazón se convirtió en una roca y que en los umbrales del mundo nada podía ser tan frío y distante… El recuerdo era como una losa que caía sobre su corazón cada vez que miraba a Mar.

La libertad en el perfil de la mañana, el aroma de agua marina al despertar, el beso de Mar a su madre, hacía que todo fuese más llevadero, por suerte ella nunca fingía y si algo desbordaba en su ser, era el amor que sentía por todo lo que le rodeaba. Tanta gratitud emocionaba a su madre, que se limitaba a sonreirle y darle el más fuerte de sus abrazos. Su hija era su gran amor.

Visto desde la distancia, me asombraba saber que Mar, es aquello que llamamos AMOR PURO, aquello que damos sin esperar recibir nada a cambio, aquello que damos por que lo sentimos, por aquello que nace desde lo más profundo de nuestro ser, por que permanece y se queda como una inmensa coraza llamada felicidad. ¿Problemas?…. para Mar ninguno, quien de verdad sufría era toda la gente que navegaba a su alrededor, preocupada por detalles que con el tiempo se convierten en nada, se quedan en ausencias, en vacíos… Viviendo preocupados por lo que tenemos o no tenemos y cada día que pasa, perdemos algo muchísimo más valioso, perdemos el tiempo, perdemos la libertad de sentir la orilla del mar como lo hace ella, la brisa que nos regala el tiempo, perdemos lo básico de nuestra existencia: EL AMOR por todo aquello que nos rodea.Mar regresó a Madrid con su madre, era el final de un verano más, como cada verano volvería a reencontrarse con sus compañeros del centro y regresaría para encontrarse con el amor que deja verse entre las ventanas y paredes de ese lugar, un oasis de felicidad entre un bosque de papel que se desmorona con las primeras lluvias de Otoño y que se queda frío con las primeras nieves de Invierno para poco a poco dejar paso a las flores y esperar el calor del verano…, mientras todo eso sucede a su alrededor, Mar seguirá mirándonos siempre con su hermosa sonrisa y grandes ojos repletos de AMOR.

domingo, 7 de febrero de 2010

ANOCHE DESPERTÉ


Dedicado para todos aquellos que de una u otra manera despiertan:
Anoche desperté en la enternidad de un beso. Soñé que las cosas iban mejor, soñé en un silencio bajo un mar lleno de murmullos, soñé que era parte de un universo…

Pero desperté, sé que no es fácil soñar con algo tan idílico, como si fuese algo interminable, pero sin embargo cuando lo hice, desperté.

Pongo el alma con todo mi corazón, para que algún día ese despertar sea un sueño, que no pierda mi resplandor de las personas que me rodean, de intentar arrancar lo mejor de cada persona, siento que la brisa de una sonrisa vuelve a nacer de una gran eternidad.

Desperté con el calor de un abrazo, es un pacto, un pacto con un ángel. Despiertas y crees que todo lo malo del día se borró en el sueño, el sueño limpió el alma, limpió la condición de no ser feliz.

Sé que no es fácil perder, pero a veces cuando pierdes, te das cuenta que eres mejor persona, si logras sacar una pequeña victoria de tu corazón. No te quiero perder.

Sigo esperando el día que pueda verte despertar, quiero ver la luz de tu mirada porque tú eres el sentido de mi belleza interior. Anoche desperté.

Sueñas en abismos infinitos y caes a un vacío eterno… sin embargo, DESPIERTAS, siempre despiertas… Anoche desperté.

Cada día que pasa en mi vida, tomo el verdadero valor de despertar, de estar aquí y sentado, verte despertar. Despertar le da sentido a mi vida, porque soñar es hermoso, dormir es un sueño… pero despertar… despertar…
Por JOSE MANUEL AGUT GARCÍA
(Marido de una gran jugadora de basket y mejor persona)